16 diciembre 2010

Literatura y correr (2)



                          Foto de Dieta y Deporte (D&D), 11 de dic de 2010

Buscando datos sobre la visita de Murakami a nuestro país, me he encontrado con que sólo nos ha visitado dos ocasiones y las dos en el año 2009. La primera con ocasión de la entrega del Premio San Clemente, jurado compuesto por los alumnos del Instituto Rosalía de Castro (Santiago de Compostela).

En la segunda ocasión fue con objeto de ser condecorado con la Orden de Artes y las Letras de España, el Consejo de Ministros lo ha distinguido en reconocimiento a su "originalísima voz narrativa".

El caso es que me ha llamado poderosamente la atención varias cosas: primera el buen gusto literario del jurado del Premio San Clemente, pero sobre todo su poder de convocatoria para convencer a Murakami de que haya venido a Galicia, se explica muy bien en el artículo del país, que os pongo a continuación (Como bien sabéis es reacio a las entrevistas, le gusta pasar desapercibido, prefiere entrenar solo, digamos que le gusta escoger a sus compañeros de tertulia y la soledad).

Lo segundo que me ha llamado la atención es el elenco de galardonados, dónde hay premios Nobel, Cervantes, Príncipe de Asturias...La flor y nata de la literatura contemporánea.

Larga vida al Premio San Clemente, que cunda la lectura y el afán de aprender nuevas cosas. Enhorabuena a los alumnos y a los profesores del Instituto Rosalía de Castro.

Una cena gallega con Murakami
Los alumnos de un instituto de Santiago logran seducir a la estrella japonesa de la literatura - El escritor, reacio a comparecer en público, visita España por primera vez

A juzgar por el saque, Haruki Murakami prefiere el pulpo, la empanada, los calamares y el vino a la leche en tetrabrick, las manzanas y los sándwiches de atún que él hace comer a sus personajes, tan preocupados por los alimentos transgénicos. El jueves por la noche, en Santiago de Compostela, el escritor japonés daba buena cuenta de todo ello en la mesa que compartió con los 10 alumnos del jurado que le otorgó el Premio San Clemente por su novela Kafka en la orilla (Tusquets). Un premio que también han ganado este año y el pasado Vicente Molina Foix, Luis Landero, Julian Barnes, María Reimóndez y Anxos Sumai...

Pero no hay retiro ni vena cartuja que se resista a quienes cada año conceden el Premio San Clemente, surgido hace 14 años en el Instituto Rosalía de Castro, de Santiago de Compostela. No es mucho. Se trata de cumplir un sueño: "Que nuestros autores favoritos pasen un día de sus vidas con nosotros", comentaba Elena Forján, la alumna que presidía el acto de entrega. Así han pasado por allí José Saramago, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Paul Auster, Amélie Nothomb, Tariq Ali, Jostein Gaarder, Antonio Tabucchi, Alessandro Baricco, Almudena Grandes, Javier Cercas, Álvaro Pombo, Javier Marías... Y ahora, Marukami.

En la editorial advirtieron a los chicos de que su sueño sería muy difícil de cumplir. "Bueno, vamos a intentarlo de todos modos", contestaron. ¿Cómo? "Pues echamos un vistazo a cosas que tenían que ver con Japón y nos fuimos al concesionario de la marca Toyota a ver qué pasaba", cuenta el director del instituto, Ubaldo Rueda. Así lograron acceder hasta él y le convencieron: contándole de qué se trataba directamente. Y con una marca de coches de mediador... A Murakami le picó la curiosidad y el miércoles se presentaba en Galicia para recoger los 3.000 euros del premio.

Paseó por el Obradoiro, comió pulpo, bebió vino, firmó libros y corrió por los parques y por las calles peatonales de la ciudad. "Quiero quedarme aquí", decía al recoger el galardón que los alumnos le otorgaron tras un análisis exhaustivo de su obra: "Así como los otros libros finalistas -entre ellos El mar, de John Banville y Perdido el paraíso, de Cees Noteboom- bordan su escritura con un estilo depurado y clásico, Murakami llega más al fondo a base de un ritmo pop que entronca también con Borges. Además, destaca la música que aparece en sus obras y que hila las palabras como si se fuera una verdadera melodía".

Parecido análisis escucharon Landero, premiado por Yo, Júpiter; Molina Foix, por El abre cartas; María Reimóndez, por El club da calceta y Anxos Sumai por Así nacen as baleas, estas dos últimas en el apartado de novela gallega. Todos lo agradecieron sinceramente y se sentaron a cenar con los chicos en unas cuantas mesas redondas del Hostal de los Reyes Católicos.

Murakami perdió la fobia a las cámaras que le agobiaron el primer día, recién llegado. Se relajó y contó cómo fue lector furibundo antes que escritor. "Leer era lo más importante en mi vida, además de mi novia", comentó. Tenía más de 30 años cuando decidió ser escritor. Cuando ya había cerrado su bar de jazz en la ciudad. Cuando se dio cuenta de que todo aquel bagaje lector le colocaba delante de folios en blanco, de muchos folios en blanco que sacaron de dentro las ganas de emular a Dostoievski y a Scott Fitzgerald.

"Los japoneses leen en el tren. Muchos tienen hasta tres horas diarias para hacerlo mientras van de su casa al trabajo y vuelven. Me piden que escriba libros cortos, manejables para llevar en el metro y poder leer de pie, agarrados a las barandillas. Pero no puedo, me salen así, largos. No puedo parar. Soy un corredor", comentó. De hecho acaba de terminar su novela más larga. "Justo antes de venir a España se la he entregado a mi editor. Estoy muy contento", afirma como quien ha concluido un maratón con buena marca.

La necesidad de contar historias cambió su vida. "Fue algo caído del cielo, una epifanía", asegura. Pura magia. "Una magia que me encanta compartir con vosotros", les dijo. Pero él también quiso preguntar. Ana Cerrada y Javier Cereijo, que se sentaron a su lado en la cena, se sorprendieron de todo lo que quiso conocer. Lo mismo que Alba Saleta y Noelia Souto, que Marta Cruces y Rubén Fernández, también sentados entorno a él. "Nos preguntó sobre las lenguas que se hablan en España, sobre la guerra civil, sobre la comida. Nos habló de su admiración por Vargas Llosa y por García Márquez. Nos pidió que le aconsejáramos a qué otros escritores gallegos e hispanos debía leer".


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