22 octubre 2011

El día mundial de la alimentación y el día internacional de la erradicación de la pobreza


Acción contra el Hambre lanza http://www.experimentocomparte.org para estudiar el comportamiento del ser humano cuando se enfrenta a la realidad de un mundo mal repartido. De los 20 niños sometidos a estudio, 20 compartieron su comida. Queda claro que la lucha contra el hambre es más fácil si todos compartimos un poco.

En un mundo con capacidad para alimentar al doble de su población, 3,5 millones de niños mueren por desnutrición aguda cada año.

Deberíamos aprender.

En los días 16 y 17 de este mes se han celebrado a nivel global algo que por desgracia está muy de moda: el día mundial de la alimentación (entiéndase como derecho a la alimentación) y el día internacional de la erradicación de la pobreza.


Qué va primero o qué es más importante: el hambre o la pobreza ¿Qué opináis?, difícil verdad. En la celebración del calendario de la ONU van por el orden escrito hambre-pobreza. Es un binomio que parece inseparable y terrible. Se puede ser más pobre que no tener para comer, creo que no. El no tener las necesidades básicas cubiertas da lugar a miedo y desesperación, y todas las calamidades que queráis añadir.


Lo paradójico de todo esto es que la producción mundial de alimentos según los expertos sobrepasa al número de habitantes del planeta, lo de siempre una mala distribución de los alimentos y de la riqueza, sí el poder comer a diario lo es. Más de un tercio de la población mundial nada en la abundancia (aunque cada vez menos por la crisis económica y la especulación de "unos pocos"), y los otros dos tercios no, para entendernos un porcentaje elevado del tercio de la abundancia hace dieta para bajar peso y de los otros dos tercios hay un número elevado que pasan hambre, de la totalidad casi 1.000 millones de personas, y 1.400 millones sufren la pobreza extrema. ¡Increíble!


Os pongo el Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, no tiene desperdicio.


Durante décadas, las Naciones Unidas han trabajado para librar a las personas de la pobreza. Hemos hecho grandes progresos, pero hoy esos logros están en peligro.

Demasiadas personas viven con miedo:

Miedo de perder sus empleos;

Miedo de no ser capaces de alimentar a sus familias;

Miedo de quedar atrapadas para siempre en la pobreza, privadas del derecho humano a vivir con salud y dignidad y esperanza en el futuro.

Podemos hacer frente a las dificultades que afrontamos: la crisis económica, el cambio climático, el aumento de los costos de alimentación y energía, los efectos de los desastres naturales.

Podemos superarlas situando a las personas en el centro de nuestra actuación.

Con demasiada frecuencia compruebo, en los debates sobre nuestro futuro, la ausencia de tres grupos: los pobres ... los jóvenes ... y el planeta.

Mientras trabajamos para evitar una crisis financiera mundial, debemos trabajar también para evitar una crisis mundial de desarrollo.

No podemos, en nombre de la austeridad fiscal, recortar inversiones de sentido común en las personas.

Se puede detener la malaria. Se puede lograr que el SIDA retroceda. Se puede salvar a millones de madres de morir durante el parto. Se puede generar empleo y crecimiento mediante inversiones ecológicas.

No es una situación teórica: está ocurriendo.

No es el momento de dar marcha atrás.

Es el momento de avanzar con más empeño para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Es el momento de prepararse para sacar el máximo provecho a Río+20, la importantísima conferencia sobre desarrollo sostenible del próximo año.

Juntos, escuchemos a las personas y luchemos por sus esperanzas y aspiraciones.

Así es como construiremos un mundo sin pobreza.

Más información:

Acción Contra el Hambre

experimentocomparte.org

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