17 julio 2009

Dieta y deporte en el verano



Foto de Dieta y Deporte (D&D) del 6 de abril de 2009.

Os pongo esta foto de la camelia porque pienso que es muy refrescante, aunque fue hecha en la primavera bien merece la pena echarle un vistazo. A los que tenéis un verano caluroso seguro que os relaja un poco del rigor de Lorenzo.

Las premisas a seguir en la dieta (en el sentido de alimentación, no en el sentido restrictivo) son las mismas de todo el año, salvo la excepción de tener más en cuenta la temperatura, el grado de sudoración/deshidratación, la mayor exposición solar…, esto condicionará nuestros hábitos alimentarios. Beberemos más líquidos y comeremos más liviano, lo mismo sucederá en la práctica deportiva.

Tendremos que adecuar la alimentación a la climatología, en verano debe ser más ligera la comida (de fácil digestión y menos calórica), más hidratante (con más agua como por ejemplo las frutas), más fresca (como por ejemplo las ensaladas)…todo esto hará la alimentación más apetecible e incluso nos puede favorecer a realizar la dieta en sentido restrictivo.

En lo referente al tema deportivo habrá que hidratarse bien (más de lo habitual por la mayor transpiración, mayor temperatura…), el vestuario que llevemos ha de ser acorde con la zona y práctica deportiva (las camisetas, los pantalones deportivos, calcetines más ligeros y cortos, con un tejido que deje ventilar bien nuestra piel), las famosas zapatillas (de las que tanto hemos escrito y ya sabemos de sobra que características deben reunir, sino ver entradas en el blog), la gorra o visera para proteger la cabeza de una insolación, unas gafas de sol que nos harán más llevadero el exceso de luz o deslumbramientos (protegerán nuestros ojos de cataratas, de queratitis, de lesiones en la retina...), una crema con factor de protección solar adecuado para nuestras zonas dérmicas expuestas al sol, nos protegerá del exceso de los rayos UVA y UVB (nos preservarán del eritema, de manchas, del envejecimiento de la piel, de lesiones cancerosas de piel…).

De todos modos debemos evitar en lo posible las horas de más calor y las horas de mayor intensidad solar (pues hay mayor posibilidad de quemaduras, insolación, deshidratación, calambres…).

No haremos un ejercicio demasiado intenso en las horas de más calor pues debemos proteger nuestro cuerpo, nuestro bien más preciado. Además el ejercicio se hará mejor y sufriremos menos, si se realiza en las primeras horas de la mañana o bien en las últimas horas del día.

Todo ello aderezado con mucho sentido común.

Continuará…