23 enero 2009

El frío también se combate con…

La ola de frío que recorre Europa también se siente, como no, en esta tierra (Galicia) las bajas temperaturas, el frío siberiano y la nieve, mucha nieve (en Coruña menos).
Las precauciones que hay que tomar deben extremarse, sobre todo, en los ancianos, niños y enfermos crónicos. Para evitar riesgos derivados de la climatología hay que recomendarles, además de las medidas oportunas cuando salgan a la calle, una serie de pautas nutricionales, como ingerir alimentos que proporcionen calor y energía al cuerpo, entre ellos, las legumbres, sopas calientes y alimentos ricos en hidratos de carbono.
Conviene recordar que nos protegemos mejor del frío con una buena alimentación, rica en vitaminas y minerales y aprovechemos los alimentos propios de la estación.
La ingesta de líquidos. Hay que mantener el cuerpo hidratado y beber agua aunque no se tenga sed.
Bebidas Calientes: Se recomienda elegir los que beneficien tu salud y a la vez te disminuyan el frío del ambiente: infusiones, chocolate, té, café…
Hay que desaconsejar el consumo de alcohol pues no es bueno para combatir el frío. Nos da sensación de calor, pero en la práctica actúa como un vasodilatador y nos hace perder calor y al cabo de un rato tendremos más frío.

Los riesgos de salir a la calle cuando hay una ola de frío: "Las personas de edad avanzada y enfermos del corazón no es conveniente que salgan, ya que el frío ejerce sobre el corazón una tensión extra y existe riesgo de sufrir un ataque cardiaco".

Vestimenta adecuada que permita una correcta circulación sanguínea y proteja del viento y sea resistente al agua.

Cubrir la cabeza y la cara con gorro, bufanda, “braga”, pasamontañas… sobre todo la nariz y la boca para evitar la entrada de aire frío en los pulmones. Llevar un gorro es muy útil, ya que por la cabeza perdemos gran cantidad de calor.

Abrigarse por capas, no ponerse una sola prenda gruesa, sino que utilizaremos varias prendas, como si fuéramos una cebolla. Cada una de estas capas hará de barrera para evitar la entrada del frío en nuestro cuerpo (la técnica de las abuelas).

La hipotermia se define como una situación que se caracteriza por la caída de la temperatura corporal central por debajo de 35 grados. En estos casos es importante saber que en condiciones de humedad o en el agua el enfriamiento es veinte veces más rápido que en el aire (esto explica que la temperatura puede ser una y la sensación térmica otra).

Los síntomas más comunes de la hipotermia leve son el entumecimiento de manos y pies, coloración de la piel, mareos y temblores incontrolables.
En casa
Ventilar la casa dos veces al día durante quince minutos cada vez, así hay renovación del aire viciado y en caso de gripes, resfriados, no se concentran los virus y se descontamina la casa.

Precaución con las calefacciones y extremar las precauciones con los braseros (causantes de una alta mortalidad por intoxicación de monóxido de carbono), se deberían hacer campañas institucionales sobre el uso de los braseros de carbón, estufas de leña… Apagar las estufas eléctricas y de gas durante la noche; procurar que estén alejadas de cortinas y material inflamable.

Aislar bien las puertas, ventanas y revisar los tejados. Revisar las tuberías y bajadas de agua. Para evitar la rotura de tuberías por congelación se puede mantener un grifo ligeramente abierto.

Imprescindible: radio de pilas, linternas, pilas de repuesto, velas, estufa y cocina de camping.
No automedicarse, ya que existen medicamentos que potencian la actividad negativa del frío sobre el cuerpo.
Antes de hacer un viaje
Evitar utilizar el coche siempre que se pueda y si no se puede entonces hay que tener en cuenta lo siguiente:
Para empezar, antes de iniciar el viaje conviene que nos informemos bien y planeamos el trayecto con suficiente antelación, consultamos el estado de las carreteras y del tráfico, y las condiciones meteorológicas, todo ello puede ayudarnos.

Revisión previa del vehículo: antes de iniciar de viaje (nivel de anticongelante, presión de los neumáticos, líquido de frenos, luces, bujías, etc.). Llevar siempre cadenas homologadas o las cadenas textiles (fundas). Llenar el depósito de combustible (si nos quedásemos tirados necesitaríamos la calefacción para no congelarnos).
En cuanto a la conducción en estas circunstancias es recomendable reducir considerablemente la velocidad, especialmente por la noche, y también aumentar la distancia de seguridad. Toda precaución es poca.
Kit de viaje: un GPS para darnos la ubicación y alternativas de ruta (agradeceréis la inversión), mantas de coche, ropa de abrigo, líquidos (agua, un termo con café o té caliente) y algo de comida. Teléfono móvil totalmente cargado. El botiquín: de primeros auxilios, reponer los medicamentos y desechar los caducados. Y no olvidemos los de uso personal si es nuestro caso (diabetes, cardiopatía…).

Si no puedes con el frío ¡huye de él!... o procura no salir de casa.

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