Foto Dieta y DeporteWebs.
Ana M. Requejo. Nutriguía: manual de nutrición clínica en atención primaria 1ª edición. Editorial Complutense. Octubre de 2000. Páginas: 96-100 .
Foto Dieta y Deporte
Foto Dieta y DeporteMª Luisa de Cáceres Zurita. Fca. Ruiz Mata y Miguel A. Seguí Palmer. Recetas de cocina y de autoayuda para el enfermo oncológico. 2ª edición, marzo 2004. Ediciones Mayo.
Tenemos que hacer la alimentación lo más variada posible para no caer en deficiencias nutricionales de proteínas, minerales, vitaminas,...
Las vitaminas pueden tener niveles bajos debido a la falta de apetito y evitación de alimentos, la absorción de las vitaminas que está disminuida por lesiones en la mucosa intestinal, pérdidas por la diarrea, medicamentos...Al igual que se pierden las vitaminas, también se pierden minerales como el calcio, hierro, selenio, magnesio...y otros nutrientes: proteínas.
La vitamina A (Retinol) y los carotenoides , sobre todo los betacarotenos. La vitamina A es muy importante en el sistema inmulógico, contribuye al mantenimiento, crecimiento y reparación de las mucosas, piel (defiende a la piel, evita sequedad y las grietas) y otros tejidos del cuerpo, y de la visión normal.
Fuentes de la vitamina A son hígado (mamíferos, aves, animales marinos y pescados grasos), lácteos, yema de huevo, aunque también la podemos encontrar como su precursor, el beta-caroteno en verduras: zanahoria, zapallo... y ciertas frutas como el albaricoque, el mango, el caki o el palosanto, el melón. Además de aceite de hígado de pescado, perejil, espinaca, escarola, lechuga, pimiento, cardo y tomate y alimentos enriquecidos como leche y cereales.
La vitamina D que regula los niveles de calcio en la sangre y favorece la absorción y fijación de calcio en los huesos (mineralización ósea).
Fuentes de vitamina D: una rica fuente es el hígado de bacalao.
La vitamina D se sintetiza a nivel cutáneo cuando existe una exposición adecuada al sol, la mejor forma de conseguirla es pasear en días de sol y hay que prestar especial atención a las poblaciones de zonas con baja incidencia solar (por motivos de latitud o altitud geográfica) o por motivos de baja exposición. Pacientes con problemas hepáticos y renales.
La vitamina K: es esencial para la formación de protrombina, y para la síntesis hepática de factores proteicos que participan en la coagulación.
Fuentes: vegetales de hoja verde (col rizada, espinacas), carne vacuno, leche, café y pera. Otra fuente importante es la flora bacteriana intestinal.
La vitamina C es uno de los muchos antioxidantes, al igual que la vitamina E y el beta-caroteno. Los antioxidantes son nutrientes que bloquean parte del daño causado por los radicales libres, los cuales son subproductos que resultan cuando el cuerpo transforma alimentos en energía.
La vitamina C (ácido ascórbico) se requiere para el crecimiento y reparación de tejidos. Es necesaria para formar el colágeno, una proteína importante utilizada para formar la piel, el tejido cicatricial, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos.
Fuentes: Frutas (kiwi, limón, naranja, clementina, mandarina) y verduras (pimiento rojo, brócoli, coliflor, col de bruselas, espinacas).
Vamos a tocar un tema farragoso y confuso de la dieta de éstas enfermedades en cuanto a la fibra.Aquí entra de nuevo el sentido común, es decir para que tengamos una reacción de intolerancia por el contenido de la lactosa de un medicamento tenemos que tener una intolerancia muy elevada, pues las concentraciones son mínimas por lo que habitualmente no deberían causarnos problemas.
Alimentos que contienen lactosa. Está en la mayoría de los productos lácteos (leche, mantequilla, margarina, derivados lácteos fermentados, cuajada...).
Pan y otros productos de panadería o pastelería (alimentos horneados y procesados como la bollería industrial, donuts, bollos, bizcochos, galletas, dulces, galletas dulces...).
Chocolate.
Alimentos preparados que pueden tener en su composición lactosa: pizza, lasaña, aderezo para ensalada, purés, cremas, sopas hechas con leche, embutidos, mezclas de bebidas, bebidas alcohólicas...
Alternativas: consiste en agregar a la leche enzimas de lactasa (lactoacidófilos) o tomarlas en cápsulas o en forma de tabletas masticables antes de cada ingestión.
Productos lácteos bajos en lactosa: El yogur, kéfir y el kumis o koumiss, (producto lácteo similar al kéfir) debido a la fermentación de las mismos disminuye gran parte de la lactosa, el queso curado. Las leches de cabra y oveja que son bajas en lactosa. En el mercado existen leches bajas en lactosa.
La ingesta menor de 240 cc de leche al día suele tolerarse bien.
Fuentes:
Maurice E. Shils. Nutrición en Salud y Enfermedad. Volumen II. 9ª edición, febrero 2002. Editorial McGraw-Hill Interamericana.
Adilac: página web de la Asociación de intolerantes a la lactosa, España. Nos informa sobre la intolerancia. El semáforo alimentario que alimentos tomar, con precaución y evitar. Guías de alimentos sin lactosa, de lácteos alternativos y guía de tiendas (especializadas en productos sin lactosa, se puede aparecer en el directorio gratis, cumpliendo unos requisitos, de momento hay tiendas en Cataluña, Madrid y Vizcaya). Libros sobre la intolerancia y recetas. Webs de organismos oficiales, asociaciones, profesionales sanitarios y portales internacionales. Concurso de recetas sin lactosa, puedes enviarlas y aparecer junto a nombres ilustres de la cocina como Ferran Adrià, Carme Ruscalleda, etc. Perfil del intolerante, empresas colaboradoras y por último el sello "no lactosa".
http://www.lactosa.org/
Averiguar la tolerancia individual a los alimentos (ver que alimentos nos provocan síntomas, por ejemplo: náuseas, vómitos, flatulencia, diarrea y dolor abdominal), la tolerancia de los alimentos es diferente en cada paciente.
Ser prudente y probar el alimento nuevo en cantidades pequeñas, y de uno en uno, no varios alimentos nuevos a la vez, así podremos discriminar la posible intolerancia a un determinado alimento. La intolerancia puede ser a uno de los componentes o ingrediente del alimento, por ejemplo la leche y la lactosa, podremos tomar leche baja en lactosa o mejor sin la lactosa, pero no debemos de dejar de tomar leche.
Una forma de protegerse es leer la información sobre los ingredientes de las etiquetas, y así conocer qué alimentos pueden provocar la intolerancia.
Hay que buscar un alimento que supla o sustituya al que nos produce intolerancia, que sea bueno nutricionalmente y de características similares, para no caer en deficiencias nutricionales.
La intolerancia alimentaria afecta al metabolismo, pero no al sistema inmunológico del cuerpo. Un buen ejemplo es la intolerancia a la lactosa, que se da en ciertas personas por la carencia o déficit de una enzima digestiva llamada lactasa, que descompone el azúcar de la leche.
La lactasa descompone a la lactosa para que pueda ser absorbida por la sangre. Pero si dicha descomposición no se lleva a cabo, esa lactosa mal digerida pasa al intestino grueso y da lugar a los síntomas característicos de la intolerancia: náuseas, vómitos, distensión abdominal, flatulencia, diarrea y dolor abdominal. Suelen aparecer de los 30 minutos a las 2 horas después de haber comido alimentos que contengan lactosa y desaparecen entre las 3 y 6 horas más tarde.
La lactosa es un excipiente muy común en los medicamentos, hasta un 20% la contienen. En sus formas sólidas, comprimidos y cápsulas, suelen tener lactosa y en las formas líquidas es menos frecuente. En España la inclusión de la lactosa es de declaración obligatoria en la ficha técnica de un fármaco (hay que consultar la composición en el prospecto o al profesional sanitario).
Por ejemplo comprobar en el botiquín, del abuelo o de alguien de casa, los medicamentos que toman y nos encontraremos con que los antitiroideos, antihistamínicos, antiulcerosos, ansiolíticos, anticonceptivos, estatinas, ácido fólico...contienen lactosa como excipiente, bien en el polvo o líquido necesario para contener la sustancia básica en una pastilla o solución.
Fuentes:
Ana M. Requejo. Nutriguía: manual de nutrición clínica en atención primaria 1ª edición. Editorial Complutense. Octubre de 2000. Páginas: 96-100.

Imagen de The Bowel Disease Foundation
Este post se lo dedicamos al hermano de un buen amigo, esperamos que le sea de ayuda.
Grupo de enfermedades idiopáticas (son enfermedades de causa desconocida, o sea que no se ha logrado evidenciar un factor causal) que lesionan el intestino, alteran su capacidad funcional y pueden acompañarse de síntomas generales.
En el caso de la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier tramo del tubo digestivo, desde la boca al ano. Síntomas característicos: dolor abdominal recurrente (que vuelve a ocurrir o a aparecer, especialmente después de un intervalo), diarrea y pérdida de peso.
En el caso de la colitis ulcerosa suele afectar el 95% al recto. Síntomas característicos: diarrea con sangre y/o moco en las heces.
Hay un 10-15% de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal crónica que es imposible establecer con precisión un diagnóstico definitivo.
El tratamiento depende de la intensidad o gravedad del brote (fase aguda), y de la localización del proceso. La enfermedad cursa por brotes y con periodos asintomáticos (intervalos de remisión clínica), o sea sin clínica.
Los objetivos nutricionales son corregir las deficiencias y proporcionar los nutrientes necesarios sin agravar los síntomas digestivos, y mejorar la respuesta al tratamiento médico y quirúrgico.
En fase aguda o del brote (activa): limitar la ingesta de sólidos y líquidos, pasando posteriormente a preparados enterales (por vía oral a pequeños sorbos, o directamente al estómago por gastrostomía) y/o parenterales (nutrientes directamente por vía venosa) según tolerancia y, después, dieta baja en fibra (pobre en celulosa o en residuos).
La dieta, fuera del brote, debe ser normal, aunque en ocasiones es aconsejable la dieta pobre en residuos o sin lácteos. La nutrición enteral puede ser coadyuvante al tratamiento médico o como alternativa en brotes.
La dieta debe ser sana, natural y equilibrada (o balanceada, no utilizar el anglicismo ya que tenemos un vocablo en castellano que la define muy bien). Los que leéis el blog ya conocéis la frase. Es importante mantener el estado nutricional adecuado del paciente.
No se ha identificado ningún componente de la dieta que sea nocivo en los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal crónica ni que determine el brote. En la fase aguda, y aunque las evidencias en este sentido son discutibles, se aconseja una dieta sin lácteos y pobre en residuos (sobretodo verduras). Tras la obtención de la remisión, y si no existe intolerancia a la lactosa, los pacientes pueden reintroducir la leche. En el caso de colitis ulcerosa (y posiblemente en la enfermedad de Crohn de colon) las dietas ricas en fibra poseen un efecto beneficioso en la prevención de la recidiva.
Medidas dietéticas: dieta rica en calorías, proteínas e hidratos de carbono, pobre en celulosa.Averiguar la tolerancia e intolerancia individual a los alimentos (ver que alimentos nos provocan síntomas, por ejemplo: náuseas, vómitos, flatulencia, diarrea y dolor abdominal).
Fuentes:
Miguel A. Montoro Huguet: Principios básicos de la gastroenterología para médicos de familia, 2ª edición. Jarpyo Editores, S.A. 2002. Páginas: 406-407.